En Nordborg, una ciudad del sur de Dinamarca, se ha inaugurado un supermercado revolucionario que utiliza tecnología de vanguardia para ser autosuficiente energéticamente. En colaboración con el gigante de la ingeniería Danfoss y la cadena de supermercados Brugsforeningen for Als and Sundeved (BALS), se ha creado un sistema de "tienda inteligente" que reutiliza el exceso de energía de los refrigeradores para proporcionar calor y agua tibia a todo el establecimiento.
La tienda, con una superficie de 750m², cuenta con un centro tecnológico de 250m² donde los clientes pueden observar, a través de un escaparate de cristal, el funcionamiento de la maquinaria que regula las temperaturas en el supermercado. "Es una instalación de prueba realista. Cada tienda es única porque los clientes cambian constantemente", explicó Henry Steffensen, director de marketing estratégico de Danfoss Climate Solutions.
El sistema no solo ayuda a reducir los costos operativos, sino que también disminuye el desperdicio de alimentos, ya que el calor generado por los sistemas de refrigeración no se pierde. "Cuando enfrías, también generas calor, y muchas veces este calor se desperdicia. Aquí lo acumulamos en los tanques para aprovecharlo", añadió Steffensen. Este sistema de recuperación de calor convierte el exceso de energía en agua caliente que calienta la tienda, y si se produce calor de más, la tienda lo vende a la red energética.
El supermercado es completamente autosuficiente en cuanto a calefacción. Con una unidad de recuperación de calor y paneles solares en el techo, que producen 100.000 kWh al año, el establecimiento puede cubrir sus necesidades energéticas e incluso generar un excedente. Además, un circuito de salmuera enterrado bajo tierra ayuda a generar calor adicional, mejorando aún más la eficiencia energética.
Danfoss asegura que este modelo puede ser aplicado a supermercados de distintos tamaños y en diferentes climas, desde Brasil hasta Dinamarca. Steffensen subraya que la inversión en tecnología energéticamente eficiente se recupera en tres o cuatro años, y la unidad de recuperación de calor tarda menos de un año en cubrir su costo. Así, el modelo no solo es ecológico y rentable, sino que también abre la puerta a un futuro más sostenible para el sector minorista.