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La noche del viernes 21 de febrero de 2025, Trujillo fue escenario de una tragedia inesperada que marcó a la ciudad: el colapso del techo en el patio de comidas del Real Plaza, uno de los centros comerciales más visitados de la región. En cuestión de segundos, el ruido descrito por los sobrevivientes como “un terremoto” terminó en una tragedia que dejó seis fallecidos, más de 80 heridos, y decenas de personas atrapadas entre los escombros.
Este accidente ha levantado un mar de preguntas inquietantes: ¿era este desastre predecible? ¿Es seguro visitar los centros comerciales en Perú? Real Plaza ya había tenido problemas estructurales en el pasado, con varios incidentes relacionados con el colapso de techos en otros centros comerciales de la cadena. En 2011, apenas seis meses después de la inauguración de Real Plaza Arequipa, un bloque de concreto se desprendió en plena temporada de lluvias, afectando la entrada principal del centro. A pesar de este incidente, no se implementaron mejoras preventivas en las instalaciones de otros centros comerciales, como el de Juliaca, donde en 2019 una parte del techo se desplomó debido a una granizada.
La seguridad en centros comerciales ha sido un tema recurrente en diversas ciudades del país. En Piura, en 2017, el centro comercial Open Plaza Piura sufrió inundaciones debido al colapso del drenaje, y aunque no hubo víctimas mortales, los videos de los usuarios en redes sociales mostraron cómo el agua invadía los pasillos, generando preocupación entre los clientes. Este ciclo de fallas estructurales y soluciones temporales ha sembrado la inseguridad entre los usuarios, quienes temen que una tragedia similar a la de Trujillo pueda ocurrir en cualquier momento.
La falta de medidas de seguridad adecuadas y la insuficiencia en los protocolos de prevención han sido temas de debate tras cada incidente, pero a pesar de las alertas, los centros comerciales no parecen haber aprendido de los errores del pasado. En Trujillo, la Fase de emergencia ha dejado claro que el problema no solo es el colapso de un techo, sino un sistema de inspección y mantenimiento que no está a la altura de los estándares de seguridad.
Mientras las autoridades toman cartas en el asunto, el cuestionamiento persiste: ¿son nuestros centros comerciales realmente seguros?