El partido entre Independiente y Universidad de Chile por los octavos de final de la Copa Sudamericana 2025, disputado en el estadio Libertadores de América en Avellaneda, se vio marcado por graves disturbios entre hinchas que dejaron 22 heridos y más de 100 detenidos, en su mayoría aficionados chilenos.
Los incidentes comenzaron al final del primer tiempo con el marcador 1-1 (global 2-1 a favor de la Universidad de Chile), cuando seguidores visitantes lanzaron objetos como butacas y sanitarios hacia la tribuna local, generando una respuesta violenta de los hinchas de Independiente. Esto provocó una pelea masiva que terminó con varios heridos y detenidos.
Estos hechos reavivan el debate sobre la seguridad en el fútbol sudamericano, donde la violencia de las barras bravas sigue siendo un problema recurrente. Solo en 2025, se registraron otros episodios similares, como la suspensión del partido entre Colo Colo y Fortaleza tras invasiones y la trágica muerte de dos hinchas chilenos.
En años anteriores, la violencia también marcó eventos importantes como la final de la Copa América 2024 en Miami, la polémica final de la Copa Libertadores 2018 entre River Plate y Boca Juniors, y el caso del joven muerto en un partido en Bolivia en 2014 por el impacto de una bengala.
La Conmebol, los clubes y las autoridades locales enfrentan el desafío de garantizar que los estadios sean espacios seguros y que la violencia no siga empañando el fútbol en la región.