El conflicto armado que estremece Sudán desde hace casi tres años ha generado una de las crisis humanitarias más severas del mundo, con consecuencias devastadoras para la infancia. Según un nuevo alerta de UNICEF, alrededor de 825 000 niños y niñas podrían enfrentar desnutrición grave en 2026, una condición que pone en riesgo extremo sus vidas si no reciben atención urgente.
La prolongada guerra ha deteriorado los servicios básicos del país, provocando que alrededor del 70 % de las instalaciones sanitarias de Sudán no funcionen, limitando drásticamente la capacidad de tratar a menores con desnutrición o enfermedades relacionadas. Esta interrupción se produce mientras millones de personas están desplazadas, sin acceso constante a alimentos nutritivos ni agua potable.
Organizaciones humanitarias e informes recientes indican que la crisis alimentaria en Sudán no solo afecta a los niños más pequeños, sino también a mujeres y familias enteras. En regiones como Darfur del Norte, tasas de desnutrición aguda entre niños han superado niveles de emergencia, con más de la mitad de menores bajo cinco años afectados y un número significativo con desnutrición severa que puede ser mortal sin tratamiento inmediato.
Los esfuerzos de respuesta se ven obstaculizados por la inseguridad continua y las barreras al acceso humanitario, lo que complica la entrega de alimentos terapéuticos y servicios médicos vitales. Además, la violencia y la inestabilidad han provocado desplazamientos masivos, afectando aún más la capacidad de comunidades vulnerables para alimentarse de manera consistente.
UNICEF y otras agencias internacionales han llamado a mayor financiamiento global y la apertura de corredores seguros de ayuda, insistiendo en que sin un aumento sustancial de asistencia, la crisis de desnutrición podría empeorar y causar más muertes infantiles prevenibles.