En Perú, la extorsión vinculada a bandas criminales continúa golpeando al sector transporte, dejando en evidencia una escalada de atentados con armas de fuego contra choferes de buses y combis, quienes se han convertido en blancos frecuentes de sicarios y extorsionadores, según el Observatorio de Criminalidad de la Fiscalía.
Los informes revelan que la mayoría de las víctimas de estos actos violentos son varones de entre 18 y 50 años, mientras que las agresiones se han realizado con armas de fuego, aunque también se han registrado casos con artefactos explosivos.
El Observatorio indica que la modalidad más utilizada por los criminales es la interceptación en movimiento, en la que los sicarios disparan contra los conductores desde otro vehículo. En otros casos, los agresores utilizan el método del falso pasajero, haciéndose pasar por usuarios antes de perpetrar el ataque.
La violencia vinculada a la extorsión ha generado consecuencias directas en la operatividad del transporte urbano y la seguridad de trabajadores y pasajeros:
Ataques armados con disparos dirigidos a combis y buses en varias rutas del país.
Conductores que renuncian a sus trabajos por miedo a represalias de las bandas criminales.
Cientos de víctimas entre asesinados y heridos, según reportes sobre la violencia en el transporte público.
La situación ha provocado que muchos choferes y cobradores opten por dejar de conducir por temor a ser atacados, y que gremios de transportistas demanden medidas urgentes de protección y respuestas efectivas por parte del Estado ante la creciente ola de extorsiones y atentados.