Tres adolescentes de nacionalidad venezolana protagonizaron una fuga la madrugada del jueves desde el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, conocido como Maranguita. Sin embargo, la evasión fue frustrada en pocas horas gracias a la intervención conjunta del personal del recinto, la Policía Nacional del Perú (PNP) y el Serenazgo de San Miguel.
De acuerdo con el comunicado del Programa Nacional de Centros Juveniles (Pronacej), entidad adscrita al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, la huida fue detectada a la 01:10 a.m., cuando el personal de seguridad advirtió que los jóvenes habían escalado uno de los muros del establecimiento.
Tras activarse los protocolos de emergencia y dar aviso a la comisaría del sector, se inició la búsqueda que permitió ubicar a los tres adolescentes en menos de un día. Posteriormente, fueron trasladados a la comisaría de San Miguel, donde quedaron a disposición de las autoridades para las diligencias correspondientes.
Pronacej informó que se aplicará su política de “tolerancia cero” frente a hechos que comprometan el proceso de resocialización y anunció la apertura de investigaciones internas para esclarecer lo ocurrido.
Inicialmente se manejó la hipótesis de que los internos habrían sedado a su cuidador para facilitar la fuga. No obstante, el director ejecutivo de Pronacej, Francisco Naquita, descartó esa versión en declaraciones al programa Buenos Días Perú de Panamericana Televisión.
“No hay ningún tipo de adormecimiento… todo es materia de investigación”, precisó el funcionario, quien no descartó que se haya producido un sometimiento al personal de seguridad.
Aunque la fuga fue controlada rápidamente, el episodio reactivó la preocupación entre vecinos de San Miguel, quienes recuerdan incidentes previos dentro del centro juvenil.
Residentes de la zona señalaron que en meses anteriores se registró una revuelta con quema de colchones e incendio interno, lo que —afirman— mantiene un clima de inseguridad en el entorno.
Algunos vecinos insisten en la necesidad de reubicar el centro, argumentando que las fugas y disturbios generan constante tensión en el distrito.
Según explicó Naquita, el Ministerio de Justicia impulsó en gestiones pasadas la búsqueda de un terreno al sur de Lima para trasladar Maranguita. Sin embargo, la iniciativa quedó en suspenso tras la oposición de autoridades locales de Cañete.
Mientras la mesa de diálogo permanece abierta, la comunidad de San Miguel continúa exigiendo medidas concretas que garanticen la seguridad y eviten nuevos incidentes en el centro juvenil.