El ministro de Exteriores del gobierno talibán, Amir Khan Muttaqi, sostuvo una conversación telefónica con su homólogo de Arabia Saudí, Faisal bin Farhan, para abordar la creciente tensión con Pakistán y explorar una salida diplomática.
Según el Ministerio de Exteriores afgano, Muttaqi aseguró que las recientes acciones militares de Kabul fueron “defensivas, recíprocas y destinadas a contener la situación”. Asimismo, sostuvo que Afganistán “no alberga intenciones hostiles hacia nadie”.
De acuerdo con el comunicado, el canciller saudí subrayó la necesidad de “reducir las tensiones en la región” y resolver las disputas mediante canales diplomáticos.
El funcionario dio la bienvenida a la postura de Kabul de priorizar el diálogo y reiteró que Arabia Saudí continuará promoviendo la estabilidad regional bajo los principios de respeto mutuo y soberanía territorial.
En paralelo, el gobierno afgano informó que también mantuvo contactos con el ministro de Estado de Catar, Mohammed bin Abdulaziz Al-Khulaifi, en busca de respaldo diplomático.
El nuevo intento de mediación ocurre tras el fallido acercamiento realizado en Catar a finales del año pasado, donde delegaciones de alto nivel negociaron un cese de hostilidades que solo se sostuvo por algunas semanas.
Analistas advierten que la falta de confianza entre ambas partes mantiene frágil cualquier proceso de desescalada.
El Gobierno de Pakistán descartó este sábado cualquier posibilidad de negociación con el régimen talibán, apenas un día después de la oferta diplomática de Kabul.
El portavoz del primer ministro paquistaní, Mosharraf Zaidi, fue tajante:
“No habrá ninguna charla. No hay diálogo. No hay negociación. El terrorismo desde Afganistán tiene que terminar”.
Islamabad advirtió que actuará contra cualquier “terrorista o facilitador” en territorio afgano bajo la operación “Ghazb lil Haq” (Ira por la Justicia).
En medio del aumento de la tensión, las autoridades paquistaníes declararon estado de alerta máxima y ordenaron el cierre preventivo de centros educativos en varias zonas ante el riesgo de atentados suicidas vinculados al conflicto fronterizo.
El cruce de mensajes —diplomacia por un lado y endurecimiento militar por otro— mantiene en vilo a la región. La población civil en zonas fronterizas sigue siendo la más expuesta mientras no se concrete un mecanismo efectivo de diálogo.