Una deflagración con llamarada visible se registró la mañana del domingo 1 de marzo en el ducto de líquidos de gas natural de Camisea, a la altura del kilómetro 43 del distrito de Megantoni, provincia de La Convención, en la región Cusco.
El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) informó que la emergencia activó los protocolos del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SINAGERD) y generó efectos inmediatos en el mercado eléctrico nacional.
Tras el incidente, casi todas las plantas termoeléctricas a gas en Lima y alrededores detuvieron operaciones, lo que provocó que el precio spot de la electricidad pase de su rango habitual de 30 a 40 dólares por MWh a superar los 200 dólares por MWh.
Entre las centrales afectadas figuran:
Fenix Power (Chilca)
Kallpa Generación (Las Flores/Chilca)
Termochilca (Santo Domingo de los Olleros)
Enel Generación Perú (Ventanilla y Santa Rosa)
Solo Fénix logró continuar operando tras cambiar a diésel, un proceso más costoso y que demanda varias horas.
La concesionaria Transportadora de Gas del Perú informó que detectó la emergencia a las 11:00 horas y procedió al cierre de válvulas y aislamiento del ducto, suspendiendo temporalmente el transporte de líquidos y la inyección al sistema.
La empresa indicó que equipos especializados trabajan en la zona y que las causas del evento están en investigación, mientras se mantienen medidas para proteger a la población y reducir impactos ambientales.
El gas disponible proviene solo del remanente almacenado en el ducto —unos 70 millones de pies cúbicos diarios— frente a una demanda nacional cercana a 585 millones.
Ante la restricción, el sistema prioriza:
Usuarios domésticos
Parte del sector de gas natural vehicular (GNV)
El presidente del COES, César Butrón, aseguró que no habrá racionamiento ni apagones, aunque el impacto sí se trasladará a los grandes consumidores industriales que compran energía en el mercado de corto plazo.
El gas de Camisea aporta alrededor del 40% de la generación eléctrica del Perú, lo que vuelve estratégica la infraestructura operada por TGP, que transporta el 100% del recurso mediante un gasoducto de unos 880 kilómetros hasta la costa.
Aunque el incidente se limitó al ducto de líquidos —sin daños confirmados en el ducto principal de gas—, especialistas advierten que el evento vuelve a evidenciar la vulnerabilidad del sistema energético, altamente dependiente de una sola ruta de suministro.
El acceso a la zona afectada requiere helicópteros y evaluación técnica especializada. En emergencias similares, las reparaciones han tomado entre tres y cuatro días, pero el plazo actual aún no ha sido precisado.