Las intensas lluvias, huaicos e inundaciones que cada año afectan distintas zonas del Perú no solo dañan viviendas e infraestructura, sino que también incrementan el riesgo de electrocuciones, cortocircuitos e incendios en instalaciones eléctricas domésticas.
El ingeniero Kevin Chancavilca, especialista de Conductores Eléctricos CELSA, advirtió que durante estos eventos climáticos pueden ocurrir fallas graves como electrización de estructuras metálicas, caída de líneas de media y baja tensión, cortocircuitos por inundación y problemas en los sistemas de puesta a tierra.
Según explicó, el riesgo se intensifica en zonas urbanas y periurbanas donde muchas instalaciones eléctricas no han sido diseñadas para soportar humedad extrema o el ingreso de lodo.
Uno de los errores más comunes en viviendas y negocios es instalar tomacorrientes demasiado cerca del suelo.
“Muchos tomacorrientes están a solo 30 centímetros del piso, lo que hace que ante una inundación leve queden sumergidos rápidamente. Además, muchas casas solo tienen llaves térmicas que protegen los cables, pero no interruptores diferenciales, que son los únicos capaces de detectar fugas de corriente y cortar la energía antes de que una persona reciba una descarga”, explicó Chancavilca.
El especialista señaló que el agua representa un peligro mayor porque actúa como conductor eléctrico, especialmente cuando contiene sales, minerales y residuos, como ocurre en los huaicos.
Entre las señales de alerta se encuentran destellos azulados en postes o tableros, manchas oscuras en tomacorrientes o presencia de humo leve, indicios de posibles fallas eléctricas.

El experto recomendó adoptar medidas preventivas para reducir los riesgos eléctricos durante la temporada de lluvias:
Antes de las lluvias
Elevar el tablero eléctrico general en zonas inundables a 1.80 metros de altura.
Instalar interruptores diferenciales.
Sellar canalizaciones expuestas.
Rotular correctamente las llaves térmicas.
Durante una inundación
Cortar el suministro eléctrico desde el interruptor general.
Desenchufar equipos electrónicos para evitar daños por sobretensión.
Después del evento
No restablecer la energía inmediatamente.
Realizar una inspección técnica.
Limpiar el lodo acumulado y permitir un secado total entre 24 y 48 horas.
Chancavilca también subrayó que el uso de cables eléctricos certificados es clave en situaciones de emergencia, ya que permiten que los sistemas de protección detecten fallas y corten la energía a tiempo.
Las instalaciones en zonas vulnerables, agregó, deben cumplir con el Código Nacional de Electricidad del Perú y con normas técnicas adaptadas a condiciones ambientales severas.
Finalmente, el especialista recordó que desde CELSA se impulsa el programa Conecta Seguro, que busca capacitar a estudiantes, técnicos y profesionales en prevención de riesgos eléctricos.
“En una inundación o huaico, la electricidad puede matar mucho antes que el agua. La prevención es una medida de supervivencia”, concluyó.