El régimen de Irán atacó e incendió dos petroleros en aguas iraquíes durante la madrugada del jueves, intensificando la presión sobre la infraestructura energética y las rutas de transporte de crudo en Medio Oriente.
El incidente forma parte de una serie de ataques contra instalaciones petroleras en la región, lo que ha incrementado el temor a interrupciones en el suministro global de energía.
El ataque se produjo luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que su país ya ganó la guerra, en medio de la escalada de tensiones con Irán.
Durante un mitin de campaña en Kentucky, el mandatario señaló que Washington no desea involucrarse nuevamente en el conflicto de forma constante, aunque dejó entrever que las operaciones aún no han concluido.
“No queremos irnos antes, ¿verdad? Tenemos que terminar el trabajo”, declaró el miércoles.
La tensión geopolítica también impactó en los mercados energéticos internacionales.
A comienzos de la semana, el precio del petróleo llegó a rozar los 120 dólares por barril, antes de caer a cerca de 90 dólares.
Sin embargo, tras el ataque a los petroleros, el crudo volvió a superar los 100 dólares por barril, extendiendo sus ganancias en el mercado asiático debido al temor de interrupciones en el suministro mundial.
En medio del conflicto, Donald Trump también se pronunció sobre la participación de Irán en el próximo Mundial de fútbol que se realizará en Norteamérica en 2026.
A través de la red social Truth Social, el mandatario indicó que, aunque la selección iraní tiene un cupo asegurado y es “bienvenida”, considera que no sería apropiado que participe por razones de seguridad.
“Realmente no es apropiado que estén ahí, por su propia seguridad”, escribió.