El líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, participó en las elecciones para la Asamblea Popular Suprema, el Parlamento del país asiático, en un proceso electoral que tradicionalmente registra resultados casi unánimes a favor del régimen.
Según informó la agencia estatal KCNA, el mandatario emitió su voto el domingo en un colegio electoral ubicado en la mina de carbón Chonsong, en la provincia de Pyongan del Sur.
Durante el proceso, Kim recibió una tarjeta de votación del presidente del comité electoral y votó por Jo Chol-ho, gerente de la mina de carbón juvenil de Chonsong, quien se presentó como candidato a diputado en esa circunscripción.
De acuerdo con la información oficial, la votación concluyó en todo el país el domingo a las 18:00 hora local, con una participación del 99,99 % del electorado.
En Corea del Norte, los resultados electorales suelen reflejar apoyos del 100 % para los candidatos, debido a que el sistema político permite un solo candidato por circunscripción, generalmente respaldado por el gobernante Partido de los Trabajadores.
Sin embargo, este año existe expectativa de que aparezcan mínimos porcentajes de votos en contra, algo que no se veía desde hace décadas.
En las elecciones locales de 2023, los medios estatales reportaron que el 99,91 % de los votantes respaldó a los candidatos provinciales, mientras que el 0,09 % votó en contra.
En el caso de los comicios municipales y de condado, el 99,87 % votó a favor y el 0,13 % en contra, cifras pequeñas pero inusuales en el sistema electoral norcoreano.
Según documentos de la Embajada soviética en Pionyang, citados por la revista surcoreana Weekly Chosun, el único precedente de votos negativos en elecciones legislativas ocurrió en 1959, cuando 14 votantes se pronunciaron en contra entre cerca de 1,2 millones de participantes.
Los pequeños porcentajes de votos en contra surgieron después de que el régimen introdujera un cambio simbólico en su sistema electoral, permitiendo de forma explícita que los ciudadanos puedan votar en contra de un candidato.
No obstante, los candidatos siguen siendo únicos en cada circunscripción, lo que mantiene niveles de apoyo prácticamente unánimes en los resultados oficiales.
Las elecciones para la Asamblea Popular Suprema se realizan normalmente cada cinco años. Las últimas tuvieron lugar en 2019, pero el nuevo proceso se pospuso hasta este año.
Analistas consideran que el aplazamiento podría estar relacionado con la intención del régimen de alinear el proceso electoral con el IX Congreso del Partido de los Trabajadores, celebrado en febrero pasado.
Aunque los comicios continúan siendo altamente controlados por el régimen, la aparición de votos en contra, aunque mínimos, ha generado interés entre observadores internacionales sobre posibles señales de cambios simbólicos en el sistema político norcoreano.