Un misil lanzado desde Irán impactó este viernes en la Ciudad Vieja de Jerusalén, una de las zonas más sensibles a nivel histórico y religioso en Medio Oriente.
El proyectil cayó cerca del Barrio Judío, a unos 350 metros del Monte del Templo (Haram al-Sharif), generando alarma en la población y las autoridades.
Según reportes oficiales, no se registraron heridos, aunque el impacto provocó daños en un estacionamiento cercano.
Imágenes difundidas mostraron una columna de humo y un cráter en una vía próxima a los barrios judío y armenio, tras una fuerte explosión que fue escuchada en distintos puntos de la ciudad.
La Policía de Israel desplegó un operativo para recoger restos del misil e interceptores, mientras se restringieron los accesos a la zona afectada.
Equipos de emergencia y rescate continúan evaluando los daños y asegurando el perímetro.
El ataque ocurre en medio de una creciente tensión entre Irán y actores regionales, con impacto directo en la seguridad internacional y la economía global.
En ese contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó duramente a los países de la OTAN por su falta de apoyo en la crisis.
El conflicto también afecta el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
Estados Unidos ha desplegado fuerzas militares para asegurar la ruta marítima, mientras que Irán mantiene capacidades ofensivas en la zona.
El impacto ya se refleja en los mercados: el precio del petróleo Brent supera los 100 dólares por barril, aumentando la incertidumbre energética global.
El Parlamento iraní evalúa imponer peajes a embarcaciones que crucen el estrecho, lo que podría incrementar su influencia sobre países dependientes del crudo.
La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional ante el riesgo de una escalada mayor del conflicto en Medio Oriente.