Por: Redacción Central
El exministro de Energía y Minas, Ángelo Alfaro, presentó su renuncia al cargo luego de que se difundiera una denuncia por presunta violencia sexual en su contra, lo que generó una fuerte repercusión política en el Ejecutivo.
La Presidencia de la República confirmó que aceptó su dimisión, la cual se produce en medio de cuestionamientos públicos sobre su permanencia en el gabinete ministerial. La denuncia fue realizada por una mujer que afirmó haber sido víctima de una agresión cuando tenía 16 años, hecho que habría ocurrido hace más de dos décadas.
Según la versión difundida, el presunto episodio se habría producido cuando Alfaro tenía 46 años y se desempeñaba en el sector eléctrico. La acusación tomó relevancia en los últimos días, lo que incrementó la presión política y mediática sobre el entonces ministro.
Tras conocerse el caso, el exfuncionario decidió dar un paso al costado, señalando que su renuncia busca no afectar la estabilidad del Gobierno ni el funcionamiento del sector que lideraba.
Por su parte, Alfaro rechazó las acusaciones y sostuvo que no ha cometido ningún delito. En sus declaraciones, indicó que la relación con la denunciante fue de carácter personal y negó haber ejercido violencia.
El caso ha generado reacciones en distintos sectores políticos y sociales, desde donde se ha solicitado que las autoridades competentes investiguen los hechos para esclarecer responsabilidades.
La salida de Ángelo Alfaro se produce en un contexto de alta sensibilidad política, reabriendo el debate sobre los filtros en la designación de funcionarios públicos y la importancia de garantizar la idoneidad de quienes ocupan cargos de alto nivel en el Estado.