Por: Redacción Central.pe
El León XIV protagonizó un hecho inusual durante la conmemoración del Viernes Santo en el Vaticano, al cargar personalmente la cruz durante la tradicional procesión, un gesto que no se veía en décadas.
La ceremonia, que recuerda la Pasión y muerte de Jesucristo, se desarrolló con la presencia de miles de fieles y marcó uno de los momentos más simbólicos de la Semana Santa a nivel mundial.
El acto del pontífice fue interpretado como una señal de cercanía con los creyentes y de compromiso espiritual, en una jornada caracterizada por el recogimiento, la reflexión y la oración.
Durante la procesión, que recorre espacios emblemáticos del Vaticano, se rememoran las estaciones del Vía Crucis, representando los momentos más significativos del camino de Jesús hacia la crucifixión.
La participación directa del Papa al cargar la cruz llamó la atención tanto de los asistentes como de observadores internacionales, debido a que este tipo de acciones no forman parte habitual del rol del pontífice en este tipo de ceremonias.
Especialistas en temas religiosos señalan que este gesto refuerza el simbolismo de la humildad y el sacrificio, valores centrales en la tradición cristiana durante la Semana Santa.
El Viernes Santo es una de las fechas más importantes del calendario litúrgico, ya que conmemora la crucifixión de Cristo y precede a la celebración de la Pascua, que marca su resurrección.