El liderazgo político en Vietnam dio un giro clave este martes tras la concentración de poder en manos de To Lam, quien asumió también como jefe del Estado, consolidando un modelo de mando más centralizado.
El dirigente, que ya ejercía como secretario general del Partido Comunista de Vietnam desde agosto de 2024, fue ratificado por unanimidad por la Asamblea Nacional, sumando así dos de los principales cargos del sistema político del país.
El movimiento acerca a Vietnam a un esquema similar al de China, donde Xi Jinping concentra las principales posiciones de poder político y militar.
Tradicionalmente, el sistema vietnamita se apoya en cuatro pilares: el líder del partido, el presidente, el primer ministro y el titular del Parlamento. Sin embargo, la unificación de cargos en una sola figura refuerza un estilo de liderazgo más personalista.
Analistas consideran que este cambio podría transformar la dinámica política interna, dotando al sistema de mayor cohesión, aunque también con riesgos de un giro autoritario.
El ascenso de To Lam se produce en un momento desafiante para la economía vietnamita. Aunque el país mantiene un crecimiento sólido —con un 7,83 % en el primer trimestre de 2026—, ya se percibe una desaceleración frente al cierre de 2025.
El contexto internacional, marcado por el conflicto en Medio Oriente y las tensiones en el estrecho de Ormuz, impacta directamente en Vietnam, que depende en más de un 80 % de las importaciones de crudo provenientes de esa región.
A pesar de ello, expertos señalan que la mayor concentración de poder podría traducirse en estabilidad política y continuidad en políticas favorables a la inversión, factores clave para sostener el crecimiento a mediano plazo.
La trayectoria de To Lam también está vinculada a una política de seguridad estricta. Durante su gestión al frente del Ministerio de Seguridad Pública, se intensificaron las acciones contra la disidencia, con detenciones de activistas y periodistas.
En paralelo, el líder ha impulsado una agenda anticorrupción, considerada uno de los pilares de su gestión. No obstante, especialistas advierten que el impacto de estas medidas dependerá de si se aplican de manera transparente o si generan trabas en la toma de decisiones dentro del aparato estatal.
La concentración de poder en Vietnam abre así una nueva etapa política, con potenciales beneficios en estabilidad, pero también con interrogantes sobre el equilibrio institucional y las libertades en el país.