Un hallazgo científico ha reescrito parte de la historia evolutiva de los cefalópodos. El fósil conocido durante décadas como el “pulpo más antiguo del mundo” fue reclasificado tras un nuevo análisis que determinó que en realidad pertenece a un antiguo pariente del Nautilus.
El estudio fue desarrollado por investigadores de la Universidad de Reading y publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, bajo la dirección del científico Thomas Clements.
El espécimen, denominado Pohlsepia mazonensis, fue descubierto en Illinois, cerca de Chicago, y durante más de 20 años fue considerado el pulpo más antiguo conocido, con una antigüedad estimada de 300 millones de años.
Su apariencia —con forma redondeada, supuestas aletas y tentáculos— llevó a los científicos a clasificarlo inicialmente como un octópodo. Sin embargo, esta identificación generó dudas entre especialistas debido a inconsistencias con la evolución conocida de estos animales.
La clave para resolver el enigma llegó con el uso de imágenes por sincrotrón, una técnica avanzada que permite observar estructuras internas ocultas en fósiles mediante haces de luz de alta intensidad.
Gracias a esta tecnología, los investigadores identificaron una rádula —estructura similar a una lengua con filas de dientes—, característica distintiva de los moluscos. El fósil presentaba al menos 11 dientes por fila, un número incompatible con los pulpos modernos, pero coincidente con los nautilos.
Este detalle permitió vincular el espécimen con Paleocadmus pohli, un antiguo nautilo del mismo yacimiento.
Según explicó Clements, la descomposición del organismo antes de fosilizarse habría alterado su forma original, haciendo que pareciera un pulpo al perder su caparazón en espiral, típico de los nautilos.
El hallazgo no solo corrige una clasificación que se mantuvo durante 25 años, sino que también elimina una anomalía en el registro evolutivo que desconcertaba a los paleontólogos.
La reclasificación cambia significativamente la cronología sobre el origen de los pulpos. Ahora, los científicos sostienen que estos animales surgieron mucho más tarde, durante el período Jurásico, y no hace 300 millones de años como se creía.
Además, el fósil pasa a ser el registro más antiguo conocido de tejidos blandos de un nautilo, ampliando el conocimiento sobre la evolución de estos organismos, considerados “fósiles vivientes”.
Este descubrimiento refuerza la importancia de revisar hallazgos antiguos con nuevas tecnologías, ya que puede modificar teorías establecidas sobre la historia de la vida en la Tierra.