El Gobierno del Perú oficializó una operación de endeudamiento interno por S/4.287 millones (aproximadamente USD 1.225 millones) destinada a financiar la Fase II del Plan Maestro de la Nueva Base Naval del Callao, uno de los proyectos más ambiciosos de modernización militar y portuaria del país.
La medida fue aprobada mediante el decreto supremo Nº 057-2026-EF y contempla la emisión de bonos soberanos. Este financiamiento se complementa con la autorización del Gobierno de Estados Unidos para la provisión de equipos y servicios valorizados en USD 1.500 millones.
El proyecto busca fortalecer las capacidades operativas de la Marina de Guerra del Perú y avanzar en la reubicación progresiva de sus instalaciones hacia el norte del río Rímac. Este proceso permitirá liberar terrenos estratégicos en el Callao para el desarrollo de infraestructura logística y portuaria.
La Fase II del plan maestro se centra en la construcción de una nueva dársena naval, muelles, rompeolas y edificios administrativos. Estas obras permitirán el amarre de unidades de superficie y submarinos, así como mejorar el abastecimiento logístico de la flota actual y futura.
El financiamiento internacional será canalizado a través del programa Foreign Military Sales (FMS), con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos como principal contratista. La ejecución de esta etapa está prevista en un plazo de cuatro años.
Además, la reubicación de las instalaciones permitirá liberar 13,5 hectáreas adicionales que serán destinadas a concesiones logísticas, en línea con la estrategia de ampliar la capacidad portuaria del principal terminal marítimo del país.
El decreto establece que el Ministerio de Economía y Finanzas asumirá el pago de intereses y amortización de los bonos, utilizando recursos del presupuesto público destinados al servicio de la deuda. Los títulos serán registrados en la Bolsa de Valores de Lima y podrán ser gestionados en plataformas locales e internacionales.
En el plano geopolítico, la modernización de la Base Naval del Callao coincide con el desarrollo del megapuerto de Chancay, financiado por capitales chinos. La cercanía entre ambas infraestructuras —a menos de 80 kilómetros— ha generado debate sobre la presencia de potencias globales en la costa central peruana.
Analistas interpretan este escenario como parte de una competencia estratégica entre Estados Unidos y China en Sudamérica, donde la infraestructura portuaria y naval adquiere creciente relevancia para el comercio y la seguridad regional.
El Plan Maestro de la Base Naval contempla tres fases. La primera, iniciada en 2023, permitió liberar 42,5 hectáreas tras una inversión superior a USD 125 millones. La segunda fase financiará nuevas instalaciones operativas clave, mientras que la tercera proyecta liberar 24 hectáreas adicionales con una inversión estimada de USD 300 millones.
En conjunto, el proyecto —previsto a ejecutarse en siete años— permitirá generar ingresos por concesiones estimados en al menos USD 90 millones anuales para el Estado y una cifra similar para la Marina, recursos que serán reinvertidos en la modernización naval.
La iniciativa responde a una necesidad identificada por la Marina de Guerra hace más de cuatro décadas y forma parte de una estrategia integral para modernizar la infraestructura marítima del país, fortalecer su defensa y potenciar el desarrollo portuario del Callao.