El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con “eliminar de inmediato” cualquier buque iraní que intente vulnerar el bloqueo impuesto por su país en el estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
A través de un mensaje difundido en su red Truth Social, el mandatario advirtió que las embarcaciones que se acerquen al perímetro establecido serán neutralizadas con métodos similares a los utilizados contra el narcotráfico marítimo. “Es rápido y brutal”, afirmó.
Trump aseguró además que la Armada iraní ha sido “completamente aniquilada”, indicando que 158 buques habrían sido destruidos, aunque sostuvo que no se ha actuado contra embarcaciones de ataque rápido al considerarlas una amenaza menor.
El anuncio se produjo poco después de la entrada en vigor del bloqueo ejecutado por el Comando Central de Estados Unidos, que confirmó que la medida se aplicará a buques de cualquier nacionalidad que operen en puertos o zonas costeras de Irán.
Según el Centcom, las restricciones abarcan los puertos iraníes en el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, aunque se permitirá el tránsito de embarcaciones hacia destinos no iraníes. Asimismo, se indicó que se emitirán avisos formales para orientar a los navegantes sobre los procedimientos.
Por su parte, la Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido alertó a la comunidad marítima internacional sobre la implementación del bloqueo desde las 14:00 GMT, señalando que las medidas afectarán a todo el litoral iraní y podrían implicar controles o comunicaciones militares durante el tránsito.
La entidad también informó que los buques neutrales en puertos iraníes disponen de un periodo limitado para abandonar la zona, mientras se ultiman directrices operativas sobre rutas y mecanismos de verificación.
Este escenario se desarrolla tras el fracaso de negociaciones recientes en Pakistán orientadas a poner fin al conflicto iniciado el 28 de febrero, lo que ha incrementado la incertidumbre geopolítica y sus efectos en la economía global.
En paralelo, el aumento de tensiones ha impactado en los mercados internacionales, con una subida en los precios del petróleo y caídas en bolsas, reflejando la preocupación por posibles interrupciones en el suministro energético.
En el ámbito internacional, países como Reino Unido y España han decidido no sumarse al bloqueo liderado por Estados Unidos. En cambio, junto con Francia, evalúan la organización de una misión multinacional para garantizar la seguridad del tránsito marítimo en la zona.
El estrecho de Ormuz continúa siendo un punto estratégico clave, y cualquier alteración en su operatividad podría tener repercusiones significativas en el comercio global y la estabilidad energética.