En respuesta a la creciente contaminación por microplásticos en el agua, un equipo de científicos de la Universidad de Lima está desarrollando una innovadora técnica para su descomposición ecológica. El objetivo: proteger la salud de los peruanos y mejorar la calidad del agua y los alimentos que consumimos.
El proyecto propone una alternativa sostenible y accesible frente a los métodos industriales costosos, usando residuos agrícolas como el sustrato de cultivos de hongos comestibles para acelerar la degradación del plástico en entornos marinos y fluviales.
Los microplásticos se forman cuando productos como bolsas plásticas llegan al mar y se fragmentan por la exposición a los rayos UV. Estos pequeños residuos son extremadamente persistentes en el medio marino debido a las bajas temperaturas y la escasez de oxígeno que retrasan su descomposición.
Según la ONU, los plásticos representan al menos el 85% de la basura marina global. Y en el océano Pacífico, flota la temida “isla de plástico”, una mancha que cubre más de 1.6 millones de km² y contiene cerca de 80,000 toneladas de residuos, según la revista Nature.
El proyecto, liderado por el docente e investigador Héctor Villagarcía, busca aprovechar un componente natural que reutiliza desechos agrícolas como agente para la biodegradación de contaminantes presentes en los microplásticos.
“Este enfoque innovador muestra cómo la biotecnología puede transformar un desecho agrícola en una solución viable y sostenible para proteger el medio ambiente”, señala Villagarcía.
Aunque el estudio se realiza en Lima, su aplicación podría extenderse a nivel nacional, especialmente en comunidades vulnerables al impacto de la contaminación plástica.
El proyecto también cuenta con el respaldo de la Universidad ECOTEC de Ecuador, con quien se realiza una investigación conjunta para aplicar esta solución biológica en dos zonas críticas: el Estero Salado de Guayaquil y los Manglares de Tumbes, al norte del Perú.
Además, los investigadores peruanos emplearán espectrometría ICP-MS para detectar posibles trazas de metales pesados en el material biodegradable que será usado en diferentes regiones del país.