Israel anunció una pausa militar diaria en Gaza para permitir el ingreso de ayuda humanitaria, luego de una ola de condenas internacionales por la crisis de hambre extrema que azota al enclave palestino, donde más de 130 personas, incluidos 87 niños, han muerto por desnutrición, según el Ministerio de Sanidad gazatí.
En respuesta a la presión global, Israel informó este domingo sobre una tregua táctica de 10 horas diarias en tres zonas de Gaza: Al-Mawasi, Deir al-Balah y Ciudad de Gaza, con el objetivo de facilitar la entrega de alimentos y medicinas.
Según el ejército israelí, la pausa se aplicará de 10:00 a 20:00 (hora local), mientras que los corredores seguros estarán habilitados de 06:00 a 23:00 para permitir el paso de convoyes humanitarios de la ONU y otras organizaciones internacionales.
“La decisión fue coordinada con la ONU y otras entidades tras conversaciones sobre el asunto”, comunicó el ejército israelí.
Sin embargo, la falta de información clara sobre las rutas seguras genera incertidumbre, de acuerdo con fuentes de Naciones Unidas.
Pese al anuncio, la jornada estuvo marcada por nuevos incidentes mortales. Al menos 31 personas murieron, 17 de ellas esperando camiones de ayuda humanitaria, según reportes médicos locales.
En el paso de Zikim, el hospital Al Shifa confirmó que siete palestinos murieron por disparos israelíes mientras esperaban asistencia. El ejército dijo “no estar al tanto” de los hechos, pero indicó que revisará lo sucedido.
En Nuseirat y Jan Yunis, otros 15 fallecidos fueron reportados cerca de centros de distribución operados por la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF), una entidad respaldada por Estados Unidos que ha sido objeto de críticas.
Más de 1.000 gazatíes han muerto en estos puntos desde que la GHF asumió la distribución, denunció el Ministerio de Sanidad local.
Mientras tanto, Jordania y Emiratos Árabes Unidos enviaron 25 toneladas de alimentos en un nuevo operativo aéreo, aunque organizaciones como Oxfam advierten que los “lanzamientos aéreos no solucionan una hambruna planificada”.
Por tierra, Egipto envió un convoy con 1.200 toneladas de ayuda a través del paso de Kerem Shalom, tras inspecciones de seguridad israelíes.
Además, el organismo militar israelí COGAT anunció la construcción de una tubería de agua desde Egipto para abastecer a 600.000 personas en Al-Mawasi.
Aunque la ayuda ha comenzado a llegar, la población teme lo que ocurrirá tras el fin de la pausa militar. La ONU advierte que más de 100.000 niños podrían morir por desnutrición si no se toman medidas inmediatas.
“Siento algo de esperanza, pero me preocupa que la hambruna continúe”, dijo Rasha Al-Sheikh Khalil, madre de cuatro hijos.
“No hemos comido ni una fruta ni verdura fresca en cuatro meses”, afirmó Neveen Saleh, madre de seis.
La comunidad internacional ha intensificado sus críticas al gobierno israelí. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, instó a los países a presionar por un alto el fuego.
El Papa León XIV expresó su “profunda preocupación” y pidió respetar el derecho humanitario.
Líderes como el primer ministro australiano Anthony Albanese y el canciller alemán Friedrich Merz acusaron a Israel de violar el derecho internacional al restringir la entrada de ayuda.
Por su parte, Médicos Sin Fronteras (MSF) denunció que el 25% de los niños y mujeres embarazadas en Gaza sufren desnutrición severa debido a una “política del hambre”.
“Una población entera está siendo deliberadamente privada de alimentos y agua”, declaró Amande Bazerolle, de MSF.
Finalmente, Hamás calificó los envíos aéreos como un gesto simbólico y manipulador, exigiendo la apertura total de los cruces fronterizos.