El presidente ejecutivo de EsSalud, Segundo Acho Mego, se encuentra en el ojo de la tormenta tras ser acusado de nombramientos direccionados y presiones políticas para colocar a allegados de Alianza para el Progreso (APP) en puestos clave del Seguro Social, institución que administra más de 17 mil millones de soles anuales.
Los sindicatos médicos, técnicos y asistenciales acusan a Acho de promover un copamiento institucional en beneficio del partido fundado por César y Richard Acuña. Según el Dr. Santiago Vinces, secretario general del SINAMSSOP, existen “procesos muy serios de corrupción” y una preocupante “ausencia de diálogo”.
Entre los cuestionados figuran Iván Saldaña Estrada, Érick Moncada Horna y William Alcántara Infantes, excolaboradores de APP en el Congreso, hoy asesores en EsSalud con sueldos de hasta 20 mil soles. También destacan Tania Rodas, excongresista y cercana a Richard Acuña, quien dirige CAFAE y la Gerencia Central de la Persona Adulta Mayor; y Claudia Holguín Armas, al frente de la Red Asistencial La Libertad.
Otros nombres señalados son Edilberto Salazar Zender, Iván Barrera y Lily Juárez Salazar, todos con vínculos a APP. “La politización es mala para el Seguro Social”, advirtió Juana Rosa Gálvez, dirigente sindical.
El descontento gremial ha escalado al anuncio de una huelga indefinida desde el 9 de septiembre, impulsada por al menos diez sindicatos nacionales. La medida podría afectar la atención de millones de asegurados.
“Tenemos graves deficiencias en material biomédico y personal”, denunció Vilma Alvarado, dirigente de enfermeras, mientras médicos y trabajadores sociales alertaron sobre el colapso de emergencias, donde pacientes esperan en sillas de ruedas o de pie.
Registros oficiales muestran que Acho mantiene reuniones frecuentes con congresistas de varias bancadas, quienes gestionan favores, recomiendan personal y solicitan carpas de “Hospitales Perú” para actividades políticas. Gremios también señalan encuentros privados con Richard Acuña fuera del protocolo.
Ante esta situación, los sindicatos exigen la destitución de Acho por “copamiento político y deterioro de la atención”, mientras el presidente ejecutivo guarda silencio y evita pronunciarse.