El mandatario norcoreano Kim Jong-un saludó este miércoles al jefe de la delegación surcoreana, Woo Won-shik, antes del inicio de un desfile militar en Pekín, en un gesto inesperado que rompe el prolongado silencio de Pionyang hacia su vecino del sur.
Según un comunicado de la oficina de Woo, presidente del Parlamento surcoreano, ambos líderes intercambiaron un saludo en la plaza de Tiananmen, pese a que en 2023 Kim calificó a Corea del Sur como un “Estado hostil”.
El encuentro se produce mientras Pionyang mantiene su rechazo a la desnuclearización y a cualquier avance hacia la reunificación, a pesar de los intentos de la administración surcoreana de Lee Jae-myung, que asumió el cargo en junio, por tender puentes.
Durante su visita, Woo también se reunió con el presidente ruso Vladímir Putin, quien mostró “un especial interés por las relaciones intercoreanas y la situación en la península”. Putin incluso consultó al funcionario qué mensaje transmitir a Kim en un eventual encuentro bilateral.
Woo respondió que le gustaría que el mandatario ruso trasladara a Kim su deseo de que las dos Coreas abran una era de paz y prosperidad, subrayando que la estabilidad en la península es hoy “de vital importancia, pese a las difíciles circunstancias”.