Un nuevo estudio científico confirmó que los efectos del humo del tabaco van más allá del fumador pasivo y pueden transmitirse incluso a la siguiente generación.
La investigación, publicada en la revista Thorax, mostró que los varones expuestos al humo ajeno durante su infancia tienen más probabilidades de tener hijos con mala salud pulmonar en la edad adulta.
“El tabaquismo puede afectar no sólo a los fumadores, sino también a sus hijos y nietos”, señalaron los investigadores australianos.
El análisis incluyó a 890 padres y sus hijos nacidos en la década de 1960 en Australia. Tras seguirlos durante más de 50 años, los científicos hallaron que, a los 53 años, los hijos de padres expuestos al humo ajeno tenían un 56% más de riesgo de sufrir deficiencia pulmonar, medida por el volumen espiratorio forzado en un segundo (FEV1).
Además, presentaban signos de una rápida disminución de la función pulmonar, incluso sin cumplir los criterios de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una de las principales causas de muerte en el mundo.
La profesora Shyamali Dharmage, de la Universidad de Melbourne, explicó que el deterioro de los pulmones puede comenzar mucho antes de que aparezcan enfermedades respiratorias visibles.
Los efectos se mantuvieron incluso después de considerar otros factores como nivel socioeconómico y antecedentes de asma. De hecho, los riesgos fueron más altos cuando los propios hijos también habían estado expuestos al humo pasivo.
Los expertos sugieren que las sustancias tóxicas del tabaco en la infancia podrían alterar la genética de los espermatozoides en desarrollo, transmitiendo efectos dañinos a la descendencia.
Aunque se trata de un estudio observacional, que no prueba causa-efecto directo, los investigadores subrayan la importancia de proteger a los niños:
“Evitar fumar cerca de los hijos no solo protege su salud inmediata, sino también la de las futuras generaciones”, concluyó Dharmage.