José Enrique Jerí Oré, quien asumió como presidente interino tras la vacancia de Dina Boluarte, ya llega al cargo con cuestionamientos judiciales que generan preocupación en distintos sectores del país. Según reportes locales, enfrenta acusaciones por abuso sexual, desobediencia a la autoridad y presuntos actos de corrupción relacionados con su desempeño en la Comisión de Presupuesto.
Una de las más graves acusaciones contra Jerí es una denuncia de violación sexual presentada en enero de 2025. La denunciante afirma que, tras consumir alcohol durante una reunión social en Canta, perdió el conocimiento y despertó con dolor en sus partes íntimas. Cerca de ella apareció una prenda atribuible al congresista.
Aunque Jerí negó la agresión, la denuncia atrajo atención pública. La Fiscalía Suprema, liderada por Tomás Gálvez, decidió archivar la investigación, señalando falta de pruebas para establecer una relación directa entre los hechos y Jerí. Sin embargo, el caso sigue generando controversia por su peso político y social.
Jerí también afronta un proceso por desobediencia a la autoridad, derivado de una disposición judicial que lo mandaba a someterse a tratamiento psicológico. El Juzgado de Canta consideró que sus actitudes eran impulsivas y pidió terapia por “conducta sexual patológica”. Sin embargo, el congresista no cumplió la orden, lo que motivó la apertura de un caso penal.
Este escenario complica aún más su perfil político, pues su actuación como titular del Congreso y ahora del Ejecutivo interino estará bajo el escrutinio público, especialmente en lo relativo al respeto del mandato judicial.
Otra acusación destacada proviene de su paso por la Comisión de Presupuesto. Una empresaria denunció que, durante su presidencia en dicha comisión, Jerí habría permitido el pago de S/ 150,000 en sobornos para incluir un proyecto en el presupuesto nacional. Se habla de audios y chats que implicarían operadores del congresista en negociaciones ilícitas.
Tras hacerse pública esta denuncia, Jerí separó de su equipo a su asesor Nahum Hidalgo y se comprometió a colaborar con las investigaciones. No obstante, la imputación añade un elemento de desconfianza sobre su gestión futura, en un contexto político ya de por sí frágil.
José Jerí llega al poder en un momento convulso para el Perú: con una crisis política latente, instituciones debilitadas y una ciudadanía exigente. Que asuma bajo cuestionamientos tan serios puede afectar su legitimidad desde el inicio.
Además, al asumir como presidente interino, deberá lidiar con la transición hacia elecciones programadas para 2026, sin margen para errores, pues su gobierno será mirado con lupa por medios, organismos de control y la sociedad en general.
Su gestión dependerá no solo de legitimarse políticamente, sino de demostrar transparencia real frente a estas investigaciones que lo acompañan desde antes de asumir el cargo.