El Congreso de la República aprobó una reforma para eliminar definitivamente las sesiones virtuales, que habían sido instauradas en los últimos años y utilizadas como mecanismo para facilitar la labor legislativa. Según el acuerdo aprobado, esta medida entrará en vigencia a partir de julio del 2026.
Los defensores de la norma argumentan que las reuniones presenciales fortalecen la deliberación parlamentaria y mejoran el control institucional, al reducir la posibilidad de distracciones y fomentar la participación activa de los congresistas. Además, sostienen que recuperar la presencialidad contribuirá a una mayor conectividad política con la ciudadanía.
No obstante, la eliminación de la modalidad híbrida ha sido cuestionada por especialistas y representantes de congresistas provinciales. Señalan que muchos legisladores que representan zonas alejadas del centro político tienen dificultades para viajar constantemente a la capital, lo que podría disminuir su participación efectiva.
Expertos en temas parlamentarios también advierten que, sin la virtualidad, podría incrementarse la brecha entre Lima y las regiones en la generación de iniciativas legislativas, además de elevar los costos asociados a la operatividad del Congreso.
La medida refleja una apuesta por normalizar la mecánica tradicional del Parlamento, aunque llega en un momento donde la modernización institucional y la accesibilidad al poder siguen siendo temas sensibles para la representación democrática en el país.