Por: Redacción Central
El presidente de la República, José María Balcázar, junto con la presidenta del Consejo de Ministros, Denisse Miralles, y varios ministros del Gabinete, arribó a la región Arequipa para encabezar la respuesta estatal ante las graves consecuencias de las fuertes lluvias que afectan al sur del país.
La visita del Ejecutivo se produce luego de varios reportes de inundaciones, desbordes de torrenteras y daños en infraestructura, así como reclamos de la población afectada por la falta de atención oportuna ante esta emergencia, que ha dejado muertes, miles de damnificados y zonas urbanas y rurales en situación crítica.
Antes de viajar, el presidente reconoció en una entrevista radial que no había recibido información oficial completa ni estaba al tanto de la magnitud de la emergencia en Arequipa, afirmando que recién conocía algunos detalles durante el diálogo con periodistas. Esta respuesta generó inquietud entre autoridades y ciudadanos, dada la urgencia de la situación en la región.
En Arequipa, las precipitaciones han provocado el anegamiento de viviendas, interrupciones del tránsito, deslizamientos y activación de torrenteras, con impacto en los distritos más afectados. La ciudadanía y autoridades locales han solicitado una respuesta inmediata del Ejecutivo para garantizar ayuda humanitaria, maquinaria para limpieza de vías y servicios básicos, así como apoyo económico para las familias cuya infraestructura fue dañada por el lodo y las corrientes de agua.
Durante su presencia en la zona, la comitiva presidencial coordinó con las autoridades regionales y municipales acciones urgentes para asistir a los damnificados. Se enfocaron en desplegar maquinaria pesada, restablecer vías afectadas, acelerar la atención sanitaria y evaluar la infraestructura dañada por las precipitaciones.
Además, el Ejecutivo declaró el estado de emergencia por un periodo de sesenta días en varios distritos de regiones afectadas, incluida Arequipa, para facilitar la implementación de medidas de reducción de riesgos, respuesta y rehabilitación frente a los daños ocasionados por las lluvias, tales como servicios básicos, viviendas, sistemas de riego y vías de transporte.
Las autoridades también trabajan en la planificación de apoyos adicionales, como bonos de arrendamiento para personas que perdieron sus hogares, mecanismos de financiamiento para la reconstrucción y programas de asistencia alimentaria, mientras continúan los esfuerzos para mitigar el impacto de las precipitaciones. Organismos de meteorología han alertado que aún existe probabilidad de lluvias de moderada a fuerte intensidad en la región, lo que mantiene elevado el nivel de vigilancia y coordinación institucional.
La respuesta del Gobierno se desarrolla en conjunto con autoridades locales, regionales y organismos de emergencia, con el objetivo de fortalecer la atención a las comunidades afectadas y acelerar los esfuerzos para recuperar la normalidad en las zonas golpeadas por esta crisis climática.