El hantavirus es una enfermedad viral zoonótica transmitida principalmente por roedores silvestres y presente en distintas regiones del mundo, incluido el Perú, aunque con baja frecuencia de casos, según explicó el epidemiólogo y exviceministro de Salud Percy Minaya.
De acuerdo con el especialista, el virus no es nuevo ni emergente, ya que fue identificado hace décadas y pertenece a una familia de patógenos ampliamente distribuida a nivel global, con presencia de variantes en Asia, Europa y América Latina.
El contagio ocurre principalmente por la inhalación de partículas contaminadas provenientes de la orina, heces o saliva de roedores infectados, especialmente en zonas rurales o selváticas donde existe mayor contacto con estos animales.
También puede producirse por exposición en ambientes cerrados contaminados, como viviendas deshabitadas, almacenes o espacios con presencia de roedores.
En su fase inicial, el hantavirus puede confundirse con enfermedades respiratorias comunes debido a síntomas como fiebre, malestar general, dolor muscular y diarrea.
Sin embargo, el cuadro puede evolucionar rápidamente hacia complicaciones graves como el síndrome cardiopulmonar por hantavirus, que afecta principalmente a los pulmones y puede generar insuficiencia respiratoria severa.
Según Minaya, en el Perú los casos han sido esporádicos y se han registrado principalmente en la selva baja, especialmente en la región Loreto.
Los reportes oficiales indican una incidencia baja en número de casos, aunque con alta severidad clínica en los pacientes afectados, lo que refuerza la necesidad de vigilancia epidemiológica constante.
El especialista precisó además que el virus ha sido identificado en el país desde la década de 1990, con registros limitados pero recurrentes en zonas amazónicas.
Las autoridades sanitarias mantienen la vigilancia del hantavirus debido a su potencial gravedad, aunque el riesgo de brotes extensos en el Perú se considera bajo en comparación con otros agentes infecciosos.
El principal factor de prevención sigue siendo evitar el contacto con roedores y sus secreciones, así como reforzar medidas de higiene en zonas rurales o de exposición ambiental.