Lo que comenzó como un homenaje a las raíces puertorriqueñas de Bad Bunny terminó convirtiéndose en uno de los temas más comentados en redes sociales. La denominada “Casita”, una réplica de una vivienda tradicional de Puerto Rico instalada en el escenario de su actual gira mundial, ha generado una fuerte controversia por la elección de las personas que acceden a este espacio privilegiado durante los conciertos.
La estructura forma parte central del espectáculo del artista puertorriqueño y busca recrear un ambiente familiar y comunitario. Sin embargo, varios asistentes y usuarios en plataformas digitales han cuestionado que los invitados seleccionados sean, en su mayoría, celebridades, influencers o personas que responden a determinados estándares físicos y estéticos.
Las críticas se intensificaron durante los conciertos realizados en Madrid, donde numerosos videos viralizados mostraron a jóvenes mujeres acompañando al cantante en la “Casita”. Esto provocó acusaciones de machismo y de reproducir modelos de belleza considerados excluyentes por parte de algunos sectores.
La controversia ha generado debate debido a que Bad Bunny ha sido reconocido en distintas ocasiones por promover mensajes vinculados a la igualdad de género y por cuestionar actitudes machistas dentro de la música urbana. Por ello, algunos usuarios consideran que la imagen proyectada en este espacio contrasta con el discurso que ha defendido durante su carrera.
Ante la ola de comentarios, en los últimos conciertos se observaron cambios en la selección de invitados. Diversos asistentes señalaron que comenzaron a participar personas de diferentes edades, contexturas físicas y perfiles sociales, una decisión que muchos interpretaron como una respuesta a las críticas surgidas en internet.
La polémica también alcanzó a figuras públicas que asistieron a la “Casita”, como la actriz Ester Expósito, quien rechazó las críticas dirigidas a quienes participan en el espacio y aseguró que existe una tendencia en redes sociales a juzgar y atacar a las personas sin conocer los criterios de selección utilizados por la organización del evento.
Mientras el debate continúa, la “Casita” se ha convertido en mucho más que una escenografía. Para algunos representa una celebración cultural de Puerto Rico; para otros, un reflejo de las tensiones actuales sobre representación, inclusión y privilegio en la industria del entretenimiento. Lo cierto es que el espacio creado por Bad Bunny sigue generando conversación mucho más allá de la música.