El crecimiento de Keiko Fujimori en el conteo de votos de la segunda vuelta presidencial ha generado nuevas fracturas en el frente político que respaldaba a Roberto Sánchez. A medida que la candidata de Fuerza Popular consolidó una ligera ventaja en los resultados preliminares, comenzaron a evidenciarse diferencias entre los sectores que impulsaron la candidatura de izquierda.
Uno de los pronunciamientos que más llamó la atención fue el de Antauro Humala, quien decidió marcar distancia de Roberto Sánchez en un momento clave de la contienda electoral. El líder etnocacerista, cuyo respaldo fue mencionado durante la campaña, se desmarcó del candidato cuando la disputa ingresó en su etapa más crítica.
La situación se produce después de que Keiko Fujimori lograra revertir la tendencia inicial y pasara a liderar el conteo por un estrecho margen gracias al ingreso de votos del extranjero y al procesamiento de actas observadas. El resultado mantiene al país en expectativa debido a la mínima diferencia entre ambos candidatos.
Según los últimos reportes, la diferencia entre Fujimori y Sánchez llegó a reducirse a apenas cientos de votos, convirtiendo la elección en una de las más ajustadas de la historia reciente del Perú.
La distancia tomada por Antauro Humala se suma a otras críticas surgidas desde sectores de izquierda sobre la conducción de la campaña y las alianzas construidas por Roberto Sánchez durante la segunda vuelta. Algunos dirigentes han atribuido las dificultades electorales a los acuerdos alcanzados con grupos progresistas y sectores considerados moderados.
El distanciamiento evidencia las diferencias internas que persisten dentro de la izquierda peruana, especialmente en momentos en que la candidatura de Sánchez enfrenta un escenario cada vez más complejo tras el avance de Fujimori en el escrutinio.
Mientras continúan las revisiones de actas y los recursos presentados ante las autoridades electorales, el Perú permanece dividido entre dos proyectos políticos opuestos. La estrecha diferencia entre ambos candidatos ha elevado la tensión política y mantiene la incertidumbre sobre el desenlace definitivo del proceso electoral.
La fractura entre antiguos aliados de Roberto Sánchez refleja además las dificultades para mantener la cohesión dentro del bloque que buscaba enfrentar al fujimorismo, justo cuando Keiko Fujimori aparece más cerca que nunca de alcanzar la Presidencia.