Las declaraciones del expresidente del Congreso, Alejandro Soto Reyes, han generado una fuerte controversia luego de que afirmara públicamente que el dinero que recibe como parlamentario no es suficiente para cubrir sus necesidades y responsabilidades.
Durante una entrevista, el legislador señaló que, tras los descuentos correspondientes, su ingreso mensual se reduce considerablemente respecto al monto bruto que figura en la planilla del Congreso.
“Nosotros ganamos apenas, apenas, ojo, escucha bien, Julio, 10.200 soles porque el salario bruto es 15.600 soles”, manifestó.
La afirmación provocó una inmediata reacción en la opinión pública, especialmente porque ocurre en un contexto en el que millones de trabajadores peruanos perciben ingresos cercanos al salario mínimo y, en muchos casos, sin acceso a beneficios laborales como seguro de salud, fondo de pensiones, CTS o gratificaciones.
De acuerdo con la estructura oficial de remuneraciones del Congreso de la República, cada parlamentario recibe un sueldo bruto mensual de 15.600 soles.
A ello se suman otros beneficios económicos, entre ellos:
Según explicó Soto, los descuentos por impuestos y aportes reducen el monto que finalmente recibe cada mes. Sin embargo, sus declaraciones han sido cuestionadas debido a que la remuneración neta continúa ubicándose muy por encima del ingreso promedio de la mayoría de peruanos.
Las palabras del legislador generaron críticas en redes sociales, donde numerosos usuarios expresaron su desacuerdo con la idea de que un ingreso superior a los 10.000 soles mensuales resulte insuficiente.
La discusión también alcanzó a diversos actores políticos y sociales, quienes recordaron que los congresistas cuentan con beneficios adicionales asociados al cargo.
Para muchos ciudadanos, el debate refleja la distancia existente entre la realidad económica de la población y las condiciones salariales de los representantes políticos.
Alejandro Soto Reyes es abogado y congresista por la región Cusco. A lo largo de su trayectoria política ha ocupado distintos cargos públicos y participó en diversas organizaciones políticas antes de llegar al Parlamento.
En 2023 fue elegido presidente del Congreso, cargo desde el cual lideró sesiones plenarias y participó en decisiones clave dentro del Legislativo.
Su figura ha estado marcada por iniciativas legislativas y declaraciones públicas que, en distintas oportunidades, han generado debate tanto dentro como fuera del ámbito político.
La polémica no es nueva en la política peruana. Uno de los antecedentes más recordados ocurrió cuando la excongresista Leyla Chihuán sostuvo públicamente que su sueldo no era suficiente, una declaración que generó una amplia controversia y se convirtió en tendencia nacional.
Desde entonces, cada vez que un parlamentario cuestiona el monto de sus ingresos, las comparaciones con aquel episodio reaparecen en la discusión pública.
El debate sobre las remuneraciones de los congresistas continúa vigente. Mientras algunos sectores consideran que los funcionarios públicos deben recibir ingresos competitivos para atraer profesionales calificados, otros sostienen que los salarios y beneficios deben guardar mayor relación con la realidad económica del país.
Además, organizaciones civiles y ciudadanos han insistido en la necesidad de fortalecer la transparencia respecto al uso de asignaciones, bonos y otros recursos entregados a los legisladores.
Las recientes declaraciones de Alejandro Soto han reavivado esta discusión, colocando nuevamente en el centro del debate el nivel de ingresos y beneficios que reciben los integrantes del Congreso de la República.