sábado 04 de julio de 2026 - Edición Nº732

Tecnología | 4 jul 2026

Robot humanoide conquista Chimborazo y rompe récord sobre los 6.000 metros

10:27 |Pemba José, un robot humanoide equipado con cámaras avanzadas y tecnología de inteligencia artificial, superó pruebas de movilidad y comunicación en el Chimborazo, la montaña más alta de Ecuador. El proyecto abre nuevas posibilidades para la investigación científica y la conservación ambiental en entornos extremos.


El Chimborazo, la montaña más alta de Ecuador y el punto más cercano al Sol medido desde el centro de la Tierra, fue escenario de un hito tecnológico sin precedentes. Un robot humanoide logró superar los 6.000 metros de altitud, estableciendo un récord y demostrando el potencial de la robótica para la investigación científica en ambientes extremos.

El protagonista de esta historia es Pemba José, un robot desarrollado con el objetivo de apoyar estudios de conservación ambiental y monitoreo de ecosistemas de alta montaña.

Un proyecto que muchos consideraban imposible

Detrás de la iniciativa están el ingeniero español Pablo Berlanga, de 23 años, y la ecuatoriana Titania Freire, fundadores de la organización de conservación sin fines de lucro Geologic Dome.

Según relató Berlanga, conseguir el robot fue uno de los principales desafíos, ya que varias empresas rechazaron participar por temor a que el humanoide fallara o sufriera daños durante la expedición.

Finalmente, la firma Unitree Robotics, a través de la empresa Eastworlds, facilitó el equipo que hizo posible la misión.

Así es Pemba José

El robot mide aproximadamente 1,32 metros, pesa 35 kilogramos y está construido con aluminio de alta resistencia y fibra de carbono.

Cuenta con tres sistemas de visión:

  • Cámara convencional.
  • Cámara infrarroja.
  • Sensor LiDAR, capaz de crear reconstrucciones tridimensionales del entorno mediante rayos láser.

Los investigadores destacan que esta tecnología podría ser clave para el monitoreo de glaciares, ríos y ecosistemas vulnerables al cambio climático.

Ciencia, conservación e inteligencia artificial

Durante la expedición, el humanoide recopiló información sobre temperatura, presión atmosférica y otras variables ambientales.

Los datos servirán para futuras investigaciones relacionadas con:

  • Conservación de glaciares.
  • Monitoreo de reservas de agua.
  • Seguimiento de especies en peligro.
  • Control de la deforestación.
  • Estudios de ecosistemas de montaña.

Además, el proyecto busca desarrollar rutas digitales que permitan a futuros robots desplazarse de forma autónoma en terrenos complejos.

El inesperado problema del “robot borracho”

No todo fue sencillo durante la misión.

Horas antes del ascenso, el equipo detectó que el robot presentaba movimientos inestables, una situación que los investigadores describieron de forma anecdótica como un comportamiento de “robot borracho”.

Tras una revisión técnica, especialistas retiraron una pequeña pieza plástica utilizada para proteger el sistema durante el transporte.

La solución permitió que el humanoide recuperara su equilibrio y pudiera completar la expedición.

Bailó en la cumbre y transmitió en vivo

Aunque actualmente puede desplazarse de forma eficiente en pendientes de hasta 35 grados, gran parte del ascenso fue realizado con apoyo humano.

Sin embargo, una vez alcanzada la cima del Chimborazo, Pemba José logró conectarse mediante el sistema satelital Starlink y realizó una transmisión en vivo desde más de 6.000 metros de altitud.

Según los responsables del proyecto, el robot incluso “bailó” en la cumbre y respondió preguntas durante la conexión.

Las condiciones extremas dejaron algunas marcas en su estructura debido al frío, las caídas y la exposición al ambiente de alta montaña, pero el equipo considera que la misión fue un éxito total.

El Everest, el próximo gran objetivo

Tras la exitosa prueba en el Chimborazo, los investigadores planean nuevas expediciones al Volcán Cotopaxi y al Mauna Kea.

No obstante, el sueño principal es llevar a Pemba José al Monte Everest, la montaña más alta del planeta.

Aunque actualmente existen restricciones legales que dificultan el uso de robots en esa zona, los creadores del proyecto consideran que el éxito obtenido en el Chimborazo podría abrir la puerta para futuras expediciones al denominado “techo del mundo”.

La histórica misión demuestra cómo la combinación de robótica, inteligencia artificial y conservación ambiental puede ampliar las fronteras de la ciencia y ofrecer nuevas herramientas para comprender algunos de los ecosistemas más frágiles del planeta.

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