martes 07 de julio de 2026 - Edición Nº735

Salud | 7 jul 2026

Por qué aparece moho en el queso y cómo evitarlo

13:47 |La humedad, el oxígeno y una conservación inadecuada favorecen la aparición de moho en el queso, lo que puede afectar su calidad e incluso representar riesgos para la salud.


La aparición de moho en el queso es una situación común en muchos hogares y suele estar relacionada con factores como la humedad, la temperatura y la exposición al aire dentro de la refrigeradora.

De acuerdo con el medio especializado Bon Viveur, los mohos son organismos microscópicos que se desarrollan con facilidad en ambientes húmedos y templados, condiciones que pueden encontrarse en distintos sectores de la heladera si los alimentos no son almacenados correctamente.

Humedad y oxígeno favorecen el crecimiento del moho

Según un informe de BBC Good Food, la presencia de moho en el queso está estrechamente vinculada al nivel de humedad y al contacto con el oxígeno.

Cuando los quesos se conservan sin la protección adecuada, las esporas de moho encuentran las condiciones ideales para multiplicarse, especialmente en variedades blandas o semiblandas.

Además, la contaminación cruzada con otros alimentos que ya presentan hongos puede acelerar el proceso y favorecer la propagación de microorganismos dentro del refrigerador.

La manipulación inadecuada también influye

Los especialistas advierten que tocar el queso frecuentemente sin una adecuada higiene incrementa el riesgo de contaminación.

Las manos pueden transportar esporas procedentes de otros alimentos o superficies, facilitando el desarrollo de mohos en el producto.

Por ello, se recomienda utilizar utensilios limpios y manipular los alimentos con cuidado para reducir la posibilidad de contaminación.

Cómo afecta el moho al queso

La presencia de moho modifica el sabor, el aroma y la textura del queso.

Los hongos liberan compuestos que pueden generar sabores amargos, ácidos o metálicos, además de alterar la consistencia del alimento, especialmente en los quesos frescos.

También pueden producir cambios visibles en el color y la superficie, disminuyendo su calidad y atractivo para el consumo.

¿Puede representar un riesgo para la salud?

De acuerdo con la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), el crecimiento de moho no previsto en quesos que no están diseñados para contenerlo puede representar un riesgo sanitario.

Algunas especies de hongos producen micotoxinas, sustancias potencialmente perjudiciales para la salud humana.

Por esta razón, la FDA recomienda desechar los quesos blandos cuando presentan moho visible.

En el caso de los quesos duros, la entidad aconseja retirar ampliamente la zona afectada con un cuchillo limpio, procurando eliminar al menos varios centímetros alrededor del área contaminada.

Cómo conservar correctamente el queso en la refrigeradora

Para prolongar la vida útil del queso y evitar la aparición de moho, los especialistas recomiendan utilizar envoltorios que permitan la circulación del aire, como papel especial para quesos o papel manteca.

Bon Viveur señala que el uso de plástico adherente no siempre es recomendable, ya que puede retener humedad y favorecer el crecimiento de hongos.

Asimismo, aconseja guardar los quesos en compartimentos específicos para lácteos o en zonas destinadas a alimentos frescos.

Consejos para evitar la formación de moho

Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Utilizar papel para quesos o papel manteca en lugar de envoltorios plásticos cerrados.
  • Cambiar el papel de conservación cada pocos días, especialmente en quesos frescos.
  • Mantener los quesos alejados de alimentos contaminados.
  • Separar los quesos frescos de los quesos curados.
  • Guardarlos en la parte más fría de la refrigeradora y lejos de la puerta.
  • Utilizar utensilios limpios para cortarlos y manipularlos.

BBC Good Food también recomienda evitar lavar el queso con agua cuando aparece moho. En los quesos duros, la mejor opción es retirar únicamente la zona afectada utilizando un cuchillo limpio.

Una correcta conservación permite mantener la calidad del producto durante más tiempo y reducir el riesgo de contaminación por hongos y bacterias.

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