Por: Columnista invitado
La dinámica diaria en los parques de nuestra ciudad nos expone a situaciones que, aunque cotidianas, pueden transformarse en verdaderas pesadillas legales y emocionales. Hoy quiero abordar un escenario recurrente, al que llamaremos el caso de "María". Ella llevó a su pequeño hijo de cinco años a disfrutar de una tarde soleada en un parque del distrito de Cayma. En el mismo espacio público, un vecino paseaba a su perro completamente suelto, sin correa y sin bozal, argumentando la clásica y peligrosa excusa: "mi perrito es mansito y no hace nada".
La tranquilidad se rompió en cuestión de segundos. Cuando el niño pasó corriendo cerca, el animal se asustó y terminó mordiéndole la pierna. Lejos de auxiliar a la víctima de inmediato, la reacción del dueño fue hostil: metió rápidamente a su perro a su casa y culpó a María, afirmando que el niño provocó el ataque por correr y asustar a su mascota. María llegó a mi consultorio envuelta en lágrimas, llena de indignación, con recetas médicas en mano y una duda que paraliza a muchos: "¿De verdad no puedo hacer absolutamente nada si el dueño decide esconderse y evadir su culpa?". La respuesta legal es un rotundo y definitivo SÍ se puede actuar. Tener una mascota es una responsabilidad gigante ante la sociedad y la ley no deja a las víctimas desamparadas. En el Perú, el Artículo 1979 del Código Civil es absolutamente claro y tajante: el dueño o poseedor de un animal es completamente responsable por los daños que este cause. No importa si el perro es considerado "mansito" o si reaccionó por un susto; el dueño es quien asume, sin excusas, todos los platos rotos. Si tú o un familiar atraviesan por una emergencia de este tipo, es fundamental mantener la calma y ejecutar de inmediato estos tres pasos legales de oro para asegurar que se haga justicia: Primero, prioriza la denuncia policial y el pase médico. Tras recibir atención de urgencia, acude directamente a la comisaría de tu sector para interponer una denuncia por Lesiones Culposas. Es crucial exigir que la policía te otorgue la orden para el examen del médico legista; este documento será tu prueba legal irrefutable del daño físico sufrido.
Segundo, identifica plenamente al responsable. Si intenta esconderse, toma fotografías del inmueble, averigua su identidad o busca testigos presenciales. Recuerda que la Ley Nº 27596 obliga a todos a pasear a sus perros con correa y, si son razas peligrosas, el bozal es obligatorio bajo pena de severas multas.
Tercero, exige el cobro de todos los gastos. Por la vía judicial, se le puede exigir una indemnización completa que abarque el daño moral, el daño estético si quedan cicatrices, y el costo de cualquier tratamiento psicológico necesario para superar el trauma. Amar a los animales implica respetar a tus vecinos. Si necesitas asesoría legal con un caso similar, envíame tu consulta a [email protected].