El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) informó que los casos confirmados de ébola ascendieron a 2.011, mientras que el número de fallecidos llegó a 754 desde que se declaró oficialmente el brote el pasado 15 de mayo.
De acuerdo con el más reciente boletín del Ministerio de Comunicación y Medios, elaborado con datos recopilados hasta el 13 de julio, la enfermedad registra actualmente una tasa de letalidad del 37,5 %.
Las autoridades sanitarias indicaron que 753 personas continúan en situación de aislamiento u hospitalización como parte de las medidas para contener la propagación del virus.
Asimismo, se reportó que 366 pacientes lograron recuperarse tras recibir atención médica durante el desarrollo de la epidemia.
El avance de la enfermedad ha impactado a varias regiones del país. La provincia de Ituri, donde se detectó inicialmente el brote, continúa siendo el principal foco de contagio.
También se han confirmado casos en Kivu del Norte, Kivu del Sur, Tshopo y Haut-Uele, lo que ha incrementado la preocupación por la expansión geográfica de la epidemia.
Ante este escenario, las autoridades congoleñas aseguraron que mantienen un refuerzo permanente de las labores de vigilancia epidemiológica, atención médica y seguimiento de contactos.
La organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) alertó que la propagación de la epidemia alcanza niveles sin precedentes y consideró insuficientes los esfuerzos realizados hasta ahora para contenerla.
La coordinadora de emergencias de MSF, Trish Newport, señaló que cada retraso en la respuesta sanitaria contribuye al aumento de contagios y dificulta el control del brote.
Por su parte, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) de la RDC advirtió que la aparición de nuevos casos en la provincia de Haut-Uele evidencia una expansión territorial que requiere fortalecer de inmediato las capacidades de vigilancia, diagnóstico y respuesta operativa.
Desde su declaración oficial el 15 de mayo, la epidemia se ha convertido en el tercer brote de ébola más grande registrado en la historia de la República Democrática del Congo y en el de crecimiento más acelerado.
La provincia de Ituri, epicentro de la emergencia, limita con Uganda y Sudán del Sur, una situación que aumenta las preocupaciones sobre una posible propagación transfronteriza.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el brote corresponde a la cepa Bundibugyo, cuya tasa de mortalidad puede oscilar entre el 30 % y el 50 %.
Actualmente no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico para esta variante del virus.
La OMS considera que el riesgo de expansión es alto en África subsahariana, aunque mantiene la evaluación de riesgo bajo a nivel global.
El organismo también estima que el virus comenzó a circular en la provincia de Ituri aproximadamente dos meses antes de que las autoridades declararan oficialmente el brote y, el pasado 17 de mayo, catalogó la situación como una emergencia de salud pública de importancia internacional.
El virus del Ébola se transmite mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados.
La enfermedad provoca una fiebre hemorrágica grave y puede generar síntomas como fiebre alta, vómitos, diarrea, debilidad intensa y hemorragias internas, lo que la convierte en una de las infecciones virales más letales del mundo.