Un niño de seis años logró salvarse de sufrir graves lesiones luego de que especialistas del Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) Breña, del Ministerio de Salud (Minsa), extrajeran con éxito un fragmento de aguja de coser alojado en una zona de alto riesgo del tórax.
El menor, procedente de San Juan de Lurigancho, tenía el objeto incrustado en los planos musculares profundos del tórax, muy cerca de la columna vertebral y de la cavidad pleural, estructura que rodea los pulmones. De continuar desplazándose, el fragmento podía provocar lesiones en la pleura, el pulmón u otros órganos cercanos.
Según informó el centro médico, el accidente ocurrió cuando el niño jugaba y saltaba sobre una cama donde había quedado una aguja de coser.
Al caer sobre el objeto, este penetró por la espalda, aproximadamente a dos centímetros de la columna vertebral. Sus padres intentaron retirarlo, pero la aguja se fracturó y una parte quedó alojada dentro del cuerpo.
La situación obligó a trasladar al menor al INSN Breña, donde fue evaluado por especialistas del Servicio de Tórax y Cardiovascular.
El doctor Carlos Nieto Bustamante, especialista del Servicio de Tórax y Cardiovascular del instituto, explicó que el principal desafío fue localizar el pequeño fragmento metálico, que había migrado hacia planos musculares profundos y no podía ser detectado mediante palpación o exploración convencional.
El médico indicó que continuar la búsqueda sin conocer su ubicación exacta habría incrementado el riesgo de lesionar músculos, la pleura o estructuras cercanas.
“La dificultad no era solamente retirar la aguja, sino encontrar un fragmento muy pequeño que había migrado y permanecía oculto en un espacio profundo. Continuar buscándolo sin una localización precisa podía causar más daño que beneficio”, señaló el especialista.
Ante esta situación, el equipo médico decidió replantear el procedimiento y recurrir a la fluoroscopia para guiar la intervención.
Durante una segunda cirugía, los especialistas utilizaron un arco en C, equipo que genera imágenes mediante rayos X en tiempo real.
La tecnología permitió determinar con exactitud la profundidad y orientación del fragmento, facilitando una disección dirigida únicamente hacia el punto donde se encontraba la aguja.
“Con la fluoroscopia pudimos ubicar el fragmento desde distintos ángulos y relacionar su posición con nuestros instrumentos. De esta manera, orientamos la disección únicamente hacia el lugar donde se encontraba, reduciendo la manipulación de los tejidos y el riesgo para el paciente”, explicó el doctor Nieto.
Gracias a esta técnica, el fragmento fue localizado y retirado en pocos minutos.
El procedimiento quirúrgico, incluida la anestesia, tuvo una duración aproximada de una hora y concluyó sin complicaciones.
Tras la intervención, el menor presentó una evolución favorable y no registró problemas asociados a la extracción del objeto.
El padre del niño, Rafael Zambrano, agradeció la labor del equipo médico y destacó la atención recibida por parte de los profesionales del INSN Breña, quienes lograron resolver un caso de alta complejidad de manera segura.
Los especialistas exhortaron a las familias a mantener agujas, alfileres y otros objetos punzantes en recipientes cerrados y fuera del alcance de los niños.
Asimismo, recomendaron evitar dejarlos sobre camas, sillones o prendas de vestir, ya que pueden ocasionar accidentes domésticos graves.
También advirtieron que, si un objeto punzante queda profundamente incrustado en el cuerpo, no debe intentarse retirarlo en casa, pues podría fracturarse o desplazarse hacia órganos internos. En esos casos, la recomendación es acudir de inmediato a un establecimiento de salud para recibir atención especializada.