El Gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, alcanzó un acuerdo con Arabia Saudí que permitiría al reino desarrollar un programa nuclear con fines civiles y abriría la posibilidad de avanzar hacia actividades vinculadas al enriquecimiento de uranio.
De acuerdo con reportes difundidos por diversos medios internacionales, entre ellos The New York Times, la administración estadounidense tenía previsto formalizar y anunciar oficialmente el acuerdo este miércoles.
La iniciativa busca fortalecer las relaciones estratégicas entre Washington y Riad en un escenario regional marcado por crecientes tensiones geopolíticas.
El acuerdo se produce en un contexto de confrontación entre Estados Unidos e Irán, luego de que ambos países retomaran las hostilidades hace dos semanas, rompiendo el alto el fuego que habían suscrito el 18 de junio.
En ese escenario, Arabia Saudí se mantiene como uno de los principales aliados de Washington en el golfo Pérsico y, según los reportes citados, es el único país de la región que no ha sido blanco de ataques iraníes durante la reciente escalada.
Analistas consideran que el entendimiento nuclear podría consolidar aún más la cooperación política, energética y de seguridad entre ambas naciones.
Aunque no ha sido atacada directamente por Irán en esta nueva fase del conflicto, Arabia Saudí sí ha afrontado acciones vinculadas a la guerra que se desarrolla en Yemen.
El reino saudí lidera desde 2015 una coalición militar que respalda al gobierno reconocido internacionalmente frente a los rebeldes hutíes.
La semana pasada, los hutíes lanzaron proyectiles contra territorio saudí tras responsabilizar a Riad de un presunto ataque contra el aeropuerto internacional de Saná, en Yemen.
Según los insurgentes, la acción buscó impedir el aterrizaje de una aeronave iraní que trasladaba a una delegación hutí que regresaba desde Teherán luego de asistir a las exequias del ayatolá Alí Jameneí.
La tensión regional también se ha intensificado debido a las recientes medidas adoptadas por los rebeldes hutíes.
En los últimos días, el movimiento anunció un embargo marítimo contra Arabia Saudí, situación que se suma a las dificultades generadas por el bloqueo del estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, afectada por la guerra entre Irán y sus adversarios.
Este escenario ha elevado la preocupación internacional por el impacto que la crisis podría tener sobre el comercio global y el suministro energético.
El acercamiento entre ambas naciones no se limita al ámbito nuclear.
Recientemente, Estados Unidos aprobó la venta a Arabia Saudí de cohetes de alta precisión valorizados en aproximadamente 2.000 millones de dólares, reforzando la cooperación militar entre ambos países.
La operación se suma a una serie de acuerdos estratégicos destinados a fortalecer la capacidad defensiva saudí en una región marcada por conflictos y rivalidades geopolíticas.
El eventual desarrollo de un programa nuclear civil saudí podría convertirse en uno de los movimientos más relevantes de la política internacional en Medio Oriente durante los próximos años, debido a sus implicancias en materia energética, diplomática y de seguridad regional.